Autobiografía

Allan Alexander López Herrera

Fecha de Nacimiento

25 de mayo de 2008


Lugar de Nacimiento

Guatemala, IGSS Pamplona


Familia

Padres:

Saúl López & Evelyn Herrera
Familia

Formación actual:

6to Perito en Computación y Bachiller Industrial
Ocupacion

Interés principal:

Tecnología y Programación

Mi nombre es Allan Alexander López Herrera. Nací el 25 de mayo de 2008 en el IGSS de Pamplona, ubicado en el departamento de Guatemala. Soy hijo de Saúl López y Evelyn Herrera, quienes desde antes de mi nacimiento se han caracterizado por ser personas trabajadoras y responsables. En ese momento, ambos cumplían jornadas laborales completas, lo que representó un gran esfuerzo familiar desde mis primeros días de vida. Después de mi nacimiento, a mi madre se le concedió un tiempo de recuperación física, lo cual le permitió cuidarme durante mis primeros meses. En esta etapa también conté con el apoyo incondicional de mi tía Aura Herrera y de mi abuelita María Joaquina Chavarría, quienes jugaron un papel muy importante en mi infancia temprana. Gracias a ellas recibí cuidado, atención y cariño, elementos fundamentales para mi desarrollo. Una vez finalizado el período de descanso de mi madre, ella solicitó a mi abuelita que se encargara de cuidarme mientras trabajaba. Mi abuela aceptó con alegría, por lo que durante el día permanecía en su casa y, al finalizar la jornada, regresábamos en automóvil a nuestro hogar. Esta rutina marcó mis primeros años y fortaleció mucho el vínculo que tengo con mi familia, especialmente con mi abuelita. A la edad de 3 años, ingresé al pre-kínder en el Instituto Guatemalteco Israelí, institución en la cual también cursé toda mi educación primaria. Durante esta etapa comencé a desarrollar habilidades básicas como la lectura, la escritura y la convivencia con otras personas. La primaria fue una etapa importante, ya que me permitió descubrir mis primeras fortalezas académicas y adaptarme al entorno escolar. Desde una edad temprana, aproximadamente entre los 7 y 8 años, comencé a sentir una gran curiosidad por la tecnología. Me llamaba la atención saber cómo funcionaban los dispositivos electrónicos y hasta dónde podían llegar. Esta curiosidad fue creciendo con el tiempo, hasta que alrededor de los 10 años mi padre me regaló su antiguo teléfono móvil, ya que él había adquirido uno nuevo. El uso del teléfono estaba regulado por una norma establecida por mis padres: solo podía utilizarlo entre 30 y 60 minutos diarios, con el objetivo de cuidar mi vista y evitar un uso excesivo de las pantallas. En un inicio, empleaba ese tiempo para jugar videojuegos móviles que eran populares en ese entonces. Sin embargo, con el paso del tiempo descubrí la plataforma YouTube, la cual marcó un antes y un después en mis intereses. Al principio veía videos de comedia y gameplays, pero poco a poco comencé a interesarme por el contenido educativo. Fue así como descubrí que detrás de los videojuegos, las aplicaciones y los programas existía algo fundamental: la programación. Este descubrimiento me impactó profundamente, ya que me permitió entender que la tecnología no era solo entretenimiento, sino también una herramienta poderosa creada mediante lógica y creatividad. Encontré diversos canales dedicados a la enseñanza de lenguajes de programación, los cuales explicaban conceptos complejos de manera sencilla y con ejemplos de la vida diaria. Para mí, aprender programación era similar a aprender un nuevo idioma. Lejos de resultarme complicado, despertó aún más mi interés y curiosidad, lo que sentó las bases de mi formación en el área de la computación. Gracias a estas experiencias, cuando llegó el momento de decidir qué carrera seguir, no tuve dudas. Desde pequeño tenía claro que quería dedicarme al área tecnológica, específicamente a convertirme en Ingeniero en Sistemas, una profesión que me permitiría crear, innovar y aportar soluciones a través de la tecnología. Cuando ingresé a la carrera de Perito en Computación y Bachiller Industrial, fue una experiencia muy gratificante recibir clases sobre temas que durante tantos años habían despertado mi interés. Al momento de realizar nuestro primer programa, quedé completamente fascinado, ya que me di cuenta de que comprender los contenidos no se me dificultaba, sino que resultaba natural y motivador para mí. Conforme avanzamos en la carrera, llegamos a los temas de bases de datos, los cuales representaron un nuevo reto y me exigieron esforzarme aún más de lo que ya lo hacía, pues era un campo nuevo para mí. Afortunadamente, aunque requirió mayor dedicación y práctica, no se me complicó en exceso y logré adaptarme bien a los nuevos conocimientos. Si bien esta carrera presenta dificultades, como cualquier otra, puedo decir con satisfacción que no me arrepiento de la decisión que tomé. Al contrario, cada avance y cada nuevo tema logran engancharme aún más con todo lo que implica esta formación. Aunque en ocasiones puede ser difícil, estresante e incluso frustrante, es precisamente ese desafío lo que la hace interesante, ya que es algo que realmente disfruto y me apasiona hacer. Actualmente, curso el grado de 6to Perito en Computación y Bachiller Industrial en el Instituto Emiliani Somascos, institución en la que también realicé y finalicé mis estudios de nivel básico. En esta etapa continúo fortaleciendo mis conocimientos técnicos y académicos, reafirmando mi vocación por la computación y preparándome para alcanzar mis metas profesionales y personales.